La telefonista.

Tango (1925).

Letra de Gabriel Sigal.

 

Yo amé como se ama a un hombre

con el cariño del alma

pero un secreto muy hondo

me roba la dicha y la calma;

y pienso que nunca, nunca

se consuela el corazón

porque la vida es muy triste

cuando muere una ilusión.

 

Fui soñadora

modesta y buena

pero una pena causa un dolor.

amaba a un hombre

que noche y día él me ofrecía

su eterno amor.

 

Como soy telefonista

y no puedo ser casada

mi vida es triste, muy triste

y vivo desconsolada.

Más cuando él sepa la causa

que motiva mi dolor

sabrá que fui toda suya

y suyo ha sido mi amor.

Yo le quería, yo le adoraba,

más nunca él supo la causa porque

le mentí un día que no le amaba

y sin embargo estoy loca por él.

Vivir penando bajo el recuerdo

De aquel idilio que desperdicié.

es para siempre tener el alma

sin luz, sin vida, sin amor ni fe.

 

Así es la vida

triste, muy triste

cuando uno ama

de corazón.

Por eso un día

fue exonerada

una empleada

sin compasión.